Contacta con nosotros mediante el teléfono 681 039 573 o enviando un correo a info@ahorracalor.com

Archivo para julio, 2026

  • Jul102026

    Aerotermia o gas natural: la duda que no se resuelve con una tabla

    Hay una frase que se repite mucho cuando alguien empieza a mirar calefacción nueva: “Quiero algo que consuma menos… pero que no me deje tirado en invierno.”

    Y justo ahí aparece la duda: aerotermia o gas natural.

    Porque el gas es lo conocido.
    Y la aerotermia, lo que todo el mundo recomienda… al menos sobre el papel.

    El problema es que no todas las casas juegan con las mismas reglas. Y lo que en una vivienda funciona de maravilla, en otra se convierte en una decepción cara.

    Este te ayudará a entender por qué a unos les sale redonda la aerotermia y otros acaban volviendo al gas.

    El error más común al comparar aerotermia y gas

    El error no es elegir uno u otro.
    El error es compararlos como si hicieran el mismo trabajo de la misma manera.

    El gas calienta quemando.
    La aerotermia calienta moviendo energía.

    Eso cambia todo

    • Cómo se siente el calor
    • Cuándo se nota
    • Cómo responde la casa
    • Y qué pasa cuando fuera hace frío de verdad

    Por eso hay gente encantada con la aerotermia… y gente que no la volvería a instalar.

    Lo que pasa en una casa con gas natural (en la vida real)

    El gas natural tiene una gran ventaja: es predecible.

    Abres el grifo del termostato y:

    • El calor llega rápido
    • Sube con fuerza
    • Responde igual un día templado que uno helado

    Para muchas viviendas, especialmente las que no están perfectamente aisladas, eso da tranquilidad.

    Pero esa tranquilidad tiene un precio:

    • Dependes del coste del gas
    • El consumo sube cuando sube el uso
    • La eficiencia no mejora con el tiempo

    El gas no se adapta a la casa. Es la casa la que se adapta al gas.

    Lo que pasa en una casa con aerotermia (cuando funciona bien)

    La aerotermia no “empuja” calor.
    Lo acompaña.

    Cuando la vivienda está bien aislada, el sistema:

    • Mantiene una temperatura muy estable
    • Evita picos de consumo
    • Trabaja muchas horas a baja intensidad

    El resultado no es un calor fuerte, sino un calor constante que no se va.

    En estas casas, la aerotermia suele ser un acierto.

    Y lo que pasa cuando la aerotermia no encaja

    Aquí es donde empiezan las frustraciones.
    No el primer día, ni la primera semana. Empiezan cuando la aerotermia deja de ser una promesa y se convierte en rutina.

    La aerotermia sufre cuando:

    • La casa pierde calor más rápido de lo que el sistema puede compensar
    • El aislamiento es justo o irregular
    • Se espera que funcione “como el gas”, con subidas rápidas
    • Se quiere pasar de 18 °C a 22 °C en poco tiempo

    En esos escenarios, el sistema entra en una lucha constante contra la vivienda. Y cuando eso ocurre:

    • Trabaja más horas
    • El consumo eléctrico sube
    • El ahorro teórico se diluye

    No es que la aerotermia funcione mal. Es que se le está pidiendo algo para lo que no fue pensada.

    Y entonces aparece la frase que casi nadie dice en voz alta, pero muchos piensan: “Pensé que iba a ahorrar más”.

    No es aerotermia vs gas, es vivienda preparada vs vivienda normal

    Esta es la clave que más se pasa por alto.
    Y, paradójicamente, la más importante de todas.

    La comparación real no es:

    • Aerotermia o gas

    La comparación correcta es:

    • Aerotermia + vivienda preparada
    • Gas + vivienda sin grandes cambios

    Cuando la casa acompaña —buen aislamiento, pocas pérdidas, sistema bien dimensionado— la aerotermia brilla. Consume poco, mantiene el confort y trabaja con suavidad.

    Cuando la casa no acompaña, el gas sigue siendo más agradecido. Responde rápido, empuja calor y no exige tanto al edificio.

    La diferencia no está en la tecnología.
    Está en a quién se le pone el peso del trabajo: al sistema o a la vivienda.

    ¿Dónde suele encajar mejor cada sistema?

    Aquí conviene bajar de la teoría a los escenarios reales. No todos los inviernos se viven igual.

    Vivienda nueva o muy bien reformada

    En este tipo de viviendas, la aerotermia suele tener ventaja clara:

    • Mejor eficiencia global
    • Consumo más contenido
    • Temperatura estable durante todo el día

    No es un calor explosivo, pero sí constante. Y cuando la casa retiene bien ese calor, el resultado suele ser muy satisfactorio.

    Vivienda existente sin grandes obras

    Aquí el gas natural suele encajar mejor, sobre todo cuando no se quieren (o no se pueden) hacer cambios importantes:

    • Menos intervenciones
    • Respuesta inmediata
    • Comportamiento conocido y predecible

    En estas viviendas, el gas suele adaptarse mejor a lo que hay, sin exigir que la casa cambie primero.

    Zonas muy frías

    En climas exigentes, el gas ofrece una sensación de seguridad difícil de igualar. Funciona igual cuando fuera hace frío moderado que cuando hace frío intenso.

    La aerotermia puede funcionar, pero solo cuando:

    • El aislamiento es bueno
    • El sistema está bien diseñado
    • Las expectativas están bien ajustadas

    Si algo falla ahí, la experiencia se resiente.

    El factor del que casi nadie habla: expectativas

    Muchos problemas no vienen del sistema.
    Vienen de lo que se espera de él.

    Si alguien espera de la aerotermia:

    • Subidas rápidas de temperatura
    • Calor fuerte en poco tiempo
    • Comportamiento idéntico al gas

    Es muy probable que se frustre, aunque el sistema esté bien instalado.

    Si, en cambio, alguien espera:

    • Estabilidad
    • Constancia
    • Eficiencia a largo plazo
    • Una casa que se mantiene caliente sin sobresaltos

    Entonces suele estar encantado.

    La aerotermia no es peor ni mejor que el gas.
    Es distinta. Y tratarla como si fuera lo mismo es el origen de muchas decepciones.

    Entonces… ¿aerotermia o gas natural?

    No hay una respuesta universal.
    Y desconfiar de quien la da suele ser una buena idea.

    Hay casas donde la aerotermia es una decisión brillante, que se disfruta invierno tras invierno.
    Y hay casas donde el gas sigue siendo la opción más sensata, incluso aunque no sea la más moderna.

    La diferencia no está en la tecnología.
    Está en cómo es tu vivienda y cómo quieres vivir el invierno.

    Elegir bien no es elegir lo nuevo ni lo de siempre.
    Es elegir lo que encaja, no lo que promete más.

Ahorracalor
Resumen de privacidad

Este Sitio Web utiliza cookies propias y de terceros  para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico, elaborar información estadística, analizar sus hábitos de navegación, lo que nos permite personalizar el contenido que ofrecemos y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias.  Además, compartimos la información con nuestros colaboradores de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes podrán utilizar la información recopilada y combinarla con otra información que les haya proporcionado.

Para aceptar su uso puede hacer click en el botón ACEPTAR .Si usted no está de acuerdo con alguna de estas, podrá personalizar sus opciones a través del panel de configuración/de privacidad.

Información adicional: Para obtener información adicional sobre el uso de las cookies, acceda a nuestra Política de Cookies.